Años antes yo había navegado con un tipo alto y huesudo de Lousiana que se llamaba Big Slim Hazard, William Homes Hazard, que era vagabundo por afición. De niño había visto a un vagabundo pedirle a su madre un trozo de pastel, y ella se lo dio, y cuando el vagabundo se había marchado carretera abajo, el niño dijo:

-Mamá, ¿Quién era ese?

-Era un vagabundo.

-Mamá, yo también seré vagabundo.

-No digas tonterías, eso no es para los Hazards.

Pero el nunca olvidó aquel día, y cuando se hizo mayor, y tras un breve periodo de jugador de fútbol en la Universidad de Lousiana, se hizo vagabundo.

On the Road, Jack Kerouac.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Sol y reggae. (y surf).

Bueno, ya estaba en Byron Bay. Lo primero que vi al llegar, (despues de ver a Patri, claro) fue el albergue que me habian aconsejado y donde ella se alojaba, el Arts Factory. Creado por hippies y artistas de todo el mundo en los setenta en medio de lo que parece una selva tropical, es un sitio ideal para quedarte una temporadilla si te gusta ese rolllo. Eso si, con la pasta por delante, claro. Venticinco dolares (unos trece euros) por noche, que es lo que suele costar un albergue en Australia mas o menos, aunque tambien les puedes encontrar facilmente por veinte dolares. El ambiente que se respira alli es sumamente relajado, bohemio, artistico: siempre hay alguien tocando la guitarra en alguna parte, o haciendo malabares, otros simplemente descansan tumbados en las hamacas observando la flora y la fauna del lugar, las musarayas que diriamos en Espana. Todas las noches hay actuaciones y actividades de diversos tipos, con viajeros de todas partes del mundo que tienen algo que ofrecer al resto. El sitio cuenta con piscina, lago, campo de voley en la arena, billar, ping pong, taller de fabricacion de didgeridoos, alquiler de tablas de surf, cine independiente y por supuesto, bar.
En este lugar pase largas horas durante esos dias: aunque yo no dormia en el albergue, nadie controlaba la entrada; asi que iba alli a visitar a Patri, a nadar en la piscina, a ver los conciertos, tocar con la gente (hubo una noche en que tuve la ocasion de mostrar mi recital rumbesco y manuchaolense y les encanto), y a preparar la comida en una cocina donde podias ver una mezcla de platos del mundo que ya le hubiera gustado a algun restaurante. Por cierto hablando de gastronomia, en Australia, al menos en Byron y Sydney, esta muy presente la cocina oriental, y puedes comer sushi en la calle, por un euro o menos el rollo. En Espanya, desde mi punto de vista, se trata de una comida exotica, para sibaritas, y por lo tanto cara. Pero aqui es la alternativa al Burger King o Pizza Hut.
Volviendo al tema del alojamiento, yo ya tenia buscado mi lugar. Iba a dormir en la casa de Liz, una senyora muy amable que habia aceptado mi peticion a traves de Couchsurfing. La era casa muy grande, un chalecito a las afueras del pueblo, rodeado de vegetacion. Tras ensenyarme mi parte de la casa, me dio las llaves e incluso me dejo una bicicleta para que la usara durante esos dias.
Cuando me iba a ir, me dijo que me tenia que dar varias advertencias. Escuche muy atento ya que no tenia ni idea de lo que iba a soltarme: "Si ves una serpiente, no te muevas ni un pelo. Solo dejala pasar, y seguramente no te mordera. Si lo hace, fijate bien en ella, para describirla en el hospital y que te pongan la vacuna adecuada". No se si he comentado en este blog que de las diez serpientes mas venenosas del mundo, ocho estan en Australia. Y parece ser que la segunda en el ranking, la serpiente marron, es vecina nuestra. La segunda advertencia tenia que ver con las aranyas, y era similar a la primera. Luego me dijo que si oia ruidos y pasos en el tejado que no me asustara, que eran Brush Turkeys, un tipo de pavos que por lo visto estan en peligro de extincion, y por aqui andan por todas partes. Por otro lado hay reptiles de varios tipos, que son inofensivos, e incluso en el Arts Factory andaban entre la gente.
Tras estas breves lecciones, la vuelta a casa no era muy agradable por la noche, ya que estaba oscuro y no veia donde pisaba, y tenia que cruzar el jardin andando, en chanclas para mas inri. Pero despues de los primeros dias me acostumbre a ello y pense que si ella habia vivido tantos anyos alli y habia llegado a los cincuenta y ocho sana y salva, no iba a morir yo por una picadura en unos pocos dias. En total estuve diez dias en su casa, ya que se tuvo que ir a Sydney por un viaje de negocios y me dijo que si me importaba quedarme y cuidarla al perro. Por supuesto no me importo en absoluto.
El pueblo en si es pequenyo, unas cuatro calles llenas de tiendas y bares. El el se puede respirar ese ambiente relajado, caracteristico de pueblecito de vacaciones en verano, aunque no tan bohemio como en el Arts Factory. Aunque fue un pueblo con una importante cultura hippie en los setenta y famoso por el surf desde los ochenta, ( de echo la mitica furgoneta wolkswaggen es un simbolo de la ciudad, por sus calles se pueden ver un monton de ellas ) no deja de ser un punto clave para el turismo en Australia, por lo que tambien hay un monton de bares y negocios orientados a ello, y el lugar pierde un poco su encanto. Sin embargo en la parada de autobus siempre hay uno o varios antiguos hippies, viejos barbudos con su perro y su mochila; da la impresion de que un dia perdieron el autobus y ahi se quedaron para siempre, atrapados en el tiempo y rodeados por un mundo que no es el que ellos habian sonyado hace muchos anyos.
Por lo demas, la estancia en Byron Bay estuvo muy bien en general. Nos encontramos con un grupo de suecos que habian estudiado ingles con Patri en Cairns, e hicimos con ellos varias cosas, como subir al faro, y visitar el punto mas oriental de Australia. Desde aqui se pueden divisar ballenas, desde Junio hasta noviembre, pero cuando fuimos era demasiado tarde, la epoca habia pasado.
Tambien conocimos un par de chicas espanyolas: Noelia que venia de Tailandia, y Luli que tambien habia estudiado con Patri en Cairns, asi como una pareja de italianos, Simon y Tanja, con los que comparti mi primer dia de surf. Comenzamos por alquilar una tabla grande entre yo y Tanja, pues su manejo es mas facil si no tienes ni idea. Tras unas brevisimas lecciones teoricas por parte de Simon, empece mi lucha contra las olas. No es nada facil el primer dia, si te logras poner de pie ya es bastante, aunque casi todo el mundo lo consigue. Cuando consigues cojer una ola y surfear unos instantes, te sientes lo bastante bien como para estar otros diez o quince minutos nadando y dandote de bruces contra el mar. Aprendi que llevar camiseta es importante por el sol, y por que tu pecho roza constantemente contra la tabla, y acabas con el enrojecido.
Tambien tuvimos ocasion de disfrutar de varios conciertos. En los bares y pubs del pueblo hay una completa programacion musical, algunos incluso ofrecen conciertos a diario, y los fines de semana funcion del mediodia. Para lo pequenyo que parece el sitio me parece la bomba, la verdad. De los que pude ver, todos me parecieron geniales. En especial un grupo que vi en un bar que se llama The Rails y que hacian, segun ellos mismos, gipsy punk. Algo asi como Gogol Bordello pero con un toque jazz en algunas canciones, muy buenos musicos y con una puesta en escena brutal. La voz tiene un tono grave, muy parecido a Tom Waits. Para el que le pueda interesar (gabi apunta), se llaman Juke Baritone and the Swamp Dogs. Aqui va un video: http://www.youtube.com/watch?v=AvtP93bsBSI.
Bueno, pues por hoy eso fue todo sobre Byron Bay, otro dia contare mas cosas que seguro se me han olvidado hoy. No olvideis vitaminaros y supermineralizaros.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Sydney - Byron Bay. Canguros y Koalas.


Ya se que hace tiempo que no escribo por aqui, pido disculpas y espero, aunque no prometo nada, contar mis andanzas mas a menudo, aunque tambien es verdad que a veces las cosas se ven de otra forma despues de unos dias.


Tras recojer nuestras cosas, desayunar y dejar a Laura en el trabajo, cruzabamos el puente de la bahia a ritmo de PJ Harvey para recorrer la costa este hasta Byron Bay, meca del surf en Australia, donde yo abandonaba a Victor en su viaje hacia el norte. La mayor parte del camino fuimos acompanados por altos arboles y zonas verdes a ambos lados de la carretera, no me imaginaba que esta parte de Australia fuera asi. Salvando las diferencias, se podria comparar un poco al norte de Espana, pero apenas sin montanas. En cuanto al tiempo, de repente llovia y diez km mas adelante lucia el sol, y luego de nuevo lluvia, asi todo el camino.


Paramos en Port Macquarie para dormir en un albergue de mochileros, un "Backpacker". En Australia hay un monton de hostales de este tipo, son una alternativa perfecta, ya que son muy baratos, hay mucha gente joven, por lo general muy buen ambiente, e incluso tienen cocina para hacerte tus propias comidas. La mayoria de ellos ofrecen tambien actividades ludicas de diversos tipos y descuentos en bares y discotecas.


Al dia siguiente fuimos a ver el Hospital de Koalas de la ciudad, aunque por lo visto estos animales se pasan el durmiendo unas veinte horas al dia (las cuatro restantes se las pasan dormiendo), asi que si no les pillas zampando no son la juerga padre precisamente. Al dia siguiente,de camino a Byron Bay, la historia fue completamente distinta con los primeros canguros que veia en mi vida. Buscabamos una especie de comuna italiana o centro italiano, New Italy, para lo que nos salimos de la carretera y acabamos perdidos. De repente nos dimos cuenta de que en medio del camino habia un canguro, y varios de ellos un poco mas adelante. Nos bajamos del coche he intentamos acercarnos, pero enseguida se asusto y huyo de nosotros. Con el siguiente fuimos mas cautelosos, y conseguimos que se acercara bastante tirandole cachos de pan de molde cada vez mas cerca de nosotros. Son unos bichos muy curiosos, la verdad. La experiencia fue mucho mejor que con los Koalas.


El viaje de unos ochocientos kilometros se hizo bastante ameno, entre otras cosas gracias a las discografias de Pink Floid, Led Zeppelin, y como no, Acedece, aqui Eisi Disi, cosas de los australianos. A media tarde, al dar una curva vimos a lo lejos el faro blanco que ya conocia por fotos, y que nos indicaba que estabamos a punto de llegar a mi destino, Byron Bay.