Años antes yo había navegado con un tipo alto y huesudo de Lousiana que se llamaba Big Slim Hazard, William Homes Hazard, que era vagabundo por afición. De niño había visto a un vagabundo pedirle a su madre un trozo de pastel, y ella se lo dio, y cuando el vagabundo se había marchado carretera abajo, el niño dijo:

-Mamá, ¿Quién era ese?

-Era un vagabundo.

-Mamá, yo también seré vagabundo.

-No digas tonterías, eso no es para los Hazards.

Pero el nunca olvidó aquel día, y cuando se hizo mayor, y tras un breve periodo de jugador de fútbol en la Universidad de Lousiana, se hizo vagabundo.

On the Road, Jack Kerouac.

martes, 18 de noviembre de 2008

Por fin en Sydney!

Esta vez las seis horas de vuelo se me pasaron bastante rapido (aviso que es un teclado ingles y no encuentro la manera de poner los acentos). Enseguida era de dia otra vez y aterrizaba en Sydney. Ahora si que me lo creo, !estoy en Australia! (tampoco tengo simbolo de exclamacion de empezar la frase).

Entrar en el pais no fue tan duro como me lo habian contado, solo tienes que rellenar un formulario diciendo que no llevas nada peligroso ni ilegal, que no tienes antecedentes y que no vienes a trabajar. Esta prohibidisimo introducir alimentos al pais, y te miran las suelas de los zapatos por si transportas tierra pegada que pudiera tener bacterias peligrosas y seres invasores de otros planetas.

Cojo el metro y ademas de ser muy caro (unos 7 euros) es un lio, tuve que preguntar dos veces para llegar a Newtown, el barrio donde vive Laura, la chica de CS que me va a alojar esta vez.

Salgo de la estacion de metro y me encuentro con la imagen de Jack Nicholson mirando con cara de loco a traves de una puerta rota en la pelicula El Resplandor a tamanyo (bueno, tampoco hay enye!) mural pintada en la pared. Miro hacia mi derecha y veo una tienda de instrumentos de musica con unas cuantas Fender de segunda mano en el escaparate. Ando un poco mas, esta vez es un pub y una tienda de ropa de segunda mano, con muchos carteles que anuncian conciertos y fiestas varias. Al lado una tienda de ropa sadomasoquista, y enfrente una sala de conciertos. Pues si que va a estar bien el barrio.

Y vaya si lo estaba, Newtown es seguramente el barrio que tiene mas ambiente artistico, bohemio y multicultural de Sydney: la calle principal, King Street, esta abarrotada de bares, salas de conciertos, de cine independiente, restaurantes, tiendas de ropa, discos, etc. Un buen sitio para empezar.

Ese dia fuimos a comer a un lugar bastante peculiar, mezcla de pub, restaurante y salon de juegos. Mi primera comida en Australia fue carne de canguro, y puedo decir que esta bastante buena. Es curioso que aqui en casi todos los bares que sirven una botella de agua del grifo y un vaso, incluso cuando pides un cafe.

Al dia siguiente tuve la suerte de que se celebraba el festival de Newtown en un parque del barrio, y habia actuaciones en varios escenarios, mercadillo, puestos de comida y bebida, ropa, discos, masajes, todo bastante interesante, y los grupos fueron muy buenos. Lo raro del asunto es que a eso de las seis de la tarde se acabo lo que se daba, y empezaron a recojer todo. Esto en Espanya hubiera durado bastante mas, con la fiesta que habia montada.

El lunes me fui a ver el centro. Aunque todos los barrios estan formados por casas de dos o tres alturas como mucho, el centro financiero esta lleno de altos rascacielos. Justo al lado de ellos encontramos el Hyde Park, el Jardin Botanico, y ya en la bahia, dos de los iconos mas famosos de Australia, el Puente de la Bahia de Sydney y El Teatro de la Opera, the Opera House. Este es sin duda un lugar especial, unico en el mundo. Siguiendo el consejo de Laura, tome un ferry desde Circular Quay, al lado de la Opera House, hasta Manley, un pueblo con unas playas fantasticas situado al otro lado de la bahia. Hacia un dia muy bueno y el viaje no me defraudo en absoluto, esta parte de Sydney me gusto de veras.

Antes o despues de esto, uno puede darse un paseo por el Hyde Park y los Reales Jardines Botanicos, donde se pueden ver unos arboles grandisimos y diversas plantas que no se ven todos los dias; al menos por la Costa Parda, Costa del Tabon o mas comunmente denominada Tierra de Campos. Tambien me llamo la atencion la cantidad de australianos y australianas que se dedican a hacer footing un lunes por la manyana, con la solana que pegaba.

Por la tarde quedamos con Victor, un amigo de Laura. Empezaba sus vacaciones e iba a dejar su habitacion, asi que le ayudamos a hacer la mudanza. Su plan era recorrer con su coche la costa este hasta Cairns, y como tenia que pasar por Byron Bay, me propuso llevarme hasta alli. Casualidad o destino, lo cierto es que me vino de perlas. Ademas de que los transportes publicos en Australia no funcionan tan bien como en Europa, llendo en coche teniamos la libertad para ir parando donde nos apeteciera. Asi que despues de una buena cena a base de pescado y una botellita de vino blanco, nos fuimos a dormir pensando en el viajecito que teniamos por delante.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Primera parada: Singapur.




Tras un feliz reencuentro con mis amigos, familia y la ciudad de Barcelona, donde me siento ya como en casa, empiezo mi viaje el cuatro de noviembre.

Aeropuerto del Prat. Nada más subir al avión me encuentro con sofás de cuero extra - largos, una gran pantalla de TV para cada pasajero, y pequeños departamentos para dejar tus cosas. Vamos, un lujo del que nunca hubiera imaginado que fuera a disfrutar a tantos metros de altura. Esta felicidad desapareció al buscar mi asiento y descubrir que había entrado por primera clase, y que mi lugar estaba más atrás, en clase económica, con asientos mucho más pequeños. Y es que como diría mi amigo Thomas, la vida no es fácil.

De todas maneras, estoy contentísimo con la compañía, Singapore Airlines; en clase turista también disponíamos de un dvd con un montón de películas de estreno en varios idiomas, una gran colección de música, radio, TV, incluso métodos para aprender idiomas. Unas pantallitas que iban indicando en un mapa por donde estaba sobrevolando el avión en esos momentos y la hora en el lugar del que habíamos salido y del lugar al que nos dirigíamos, algo de agradecer para aclararse con el lío horario. El personal era amabilísimo y las comidas muy buenas, así que las quince horas que dura el vuelo se te pasan más que bien, la verdad.


Llego a Singapur; hace muchísimo calor, clima tropical, ahora es época de lluvias pero la temperatura es la misma más o menos durante todo el año, así que adiós a la cazadora.

Singapur es una isla y una ciudad – estado situada al sur de la península de Malasia, y el chico que me va a alojar, Alam, vive en Johor Bahru. Esto está en Malasia, aunque yo al principio no lo sabia; una señora amabilísima me ayudó a cruzar la frontera (como suena esto), ya que yo no tenía ni idea de como llegar al lugar donde habíamos de encontrarnos, y hay que tomar un par de autobuses y pasar un par de aduanas. Ella misma llamó a Alam con su teléfono y, tras unos minutos de espera, llegó en coche para llevarme a la oficina donde trabaja. El estaba bastante atareado, y yo tenía tanto sueño con esto del Yet Lag que el resto de la tarde me la pasé durmiendo sobre una estera en el almacén de la oficina, entre paquetes de folios.



Como no voy a contar paso a paso lo que hice en tres días, os digo algunas cosillas sobre Singapur:

El país es un claro ejemplo de mezcla étnica y diversidad de culturas conviviendo en perfecta armonía, hay tres étnias principales: Chinos, malayos, e indios; y cuatro idiomas oficiales: el inglés, el chino mandarín, el malayo y el tamil. Toda la población debe obligatoriamente hablar el inglés y uno de los tres idiomas orientales.

Es una ciudad bastante occidentalizada, muy limpia, y muy segura. La moneda es el dólar de Singapur, que equivale más o menos a 50 céntimos de euro. La moneda malasia, el ringgit, equivale más o menos a 25 céntimos de euro; ambos países son muy baratos para los europeos, pero Malasia lo es incluso más que Singapur.

La gastronomía es una mezcla de influencias de cocina china, malaya e india. De lo que he probado, unas cosas me han gustado más y otras menos. Los platos de carne por ejemplo no me han entusiasmado, ni las sopas, pero me encanta probar cosas nuevas, y no hay que perderse la experiencia de ir a un lugar y no tener ni idea de que lleva cada plato que aparece en la carta, aunque algunos tengan foto; y más aún y sobre todo en Malasia, no saber siquiera que estás comiendo.


Algunas curiosidades:

- Todo el mundo, al menos en Malasia, al entrar en un edificio (hogares, oficinas, etc.) se quita el calzado y lo deja en la puerta. A mi se me olvidó esto en casa de Alam, y alegremente salí de mi habitación dispuesto a darme una ducha con las chanclas puestas, y toda la familia, abuela incluida, se quedó mirando a mis pies como si hubiera pisado al gato o algo así. Enseguida me disculpé y volví a calzarme.

- El volante en los coches está a la derecha.

- Los enchufes tienen tres clavijas, y no dos como en España.

- El precio del metro varía en función de la estación a la que vayas, y si intentas engañar a la máquina y pagar menos, luego no puedes salir de la estación ya que la puerta no se abre (esto lo sé por experiencia propia).

- En casi toda la ciudad está prohibido fumar, comer, mascar chicle, beber (incluso agua) y otras cuantas cosas más que no recuerdo.


Para los que vayan a venir por aquí, un buen plan para ver lo más importante de la ciudad en poco tiempo sería, por ejemplo: tomar el metro y bajar en la estación de Bugis. Allí se puede visitar la Mezquita del Sultán, Sultán Mosque, en Arab Street, y darse un paseo por el barrio, lleno de tiendas y restaurantes. Después subir hacía el norte por Arab Street hasta llegar a Little India, el barrio hindú. A mi me gustó mucho, aún no he estado en la India, pero imagino que será parecido a esto.
Allí mismo, en Seragon Road, podemos ver el Sri Veeramakaliamman Temple, un templo budista. Desde ahí cojemos el metro para Chinatown, donde se encuentra el Buda Tooth Temple. A unos quince minutos está la calle de Tangong Pagar, el centro financiero de la ciudad, y muy cerca de allí, en el puerto, nos encontramos con el Merlion, una estatua con cabeza de león y cuerpo de pez que protege a la ciudad.

A mi no me dio tiempo a ver casi nada más, pero bueno creo que esto es lo principal, quizás en mi viaje de vuelta pase otro par de días en la ciudad. Me he quedado con ganas de más, y de visitar Malasia. Alam me ha dicho que hay muchísimas cosas que ver en el país, y la gente es amabilisima. Por cierto él y sus amigos se han portado muy bien conmigo, espero volver a verles.

Por último, me gustaría decir que estaría muy bien que alguien se animara a contar aquí algún viaje que haya hecho, o lo que quiera. Aún no se como hacer que aparezcan los comentarios en la página, pero bueno lo averiguaré en breve, espero.

Hasta pronto, ¡¡nos vemos en Australia!!